sábado, 14 de marzo de 2015

De Madrid a Aranjuez

 
 
 
Llevaba tiempo queriendo hacer esta excursión pero siempre había una excusa para retrasarla. Con estas, Alfonso un compañero del sector que monta en bici con nosotros muy de vez en cuando nos mandó un mensaje y quedamos para el domingo.

Finalmente fuimos Alfonso, su cuñado y yo, como dice Loquillo "fieles y fans, sólo quedan los valientes". De mi grupo habitual no se apuntó nadie; ¡una pena! aunque no me cogió por sorpresa.

Lo más anodino del recorrido fue salir de Madrid. Cogimos la que se conoce como la M-30 de las bicicletas, un carril bici que da la vuelta a Madrid, y nos salimos en Vallecas. Atravesamos Vallecas para llegar a Santa Eugenia y tras callejear un par de kilómetros salimos a una pista. Miré el Garmin y ya llevábamos 25 km, parece mentira lo grande y lo que cuesta salir de Madrid.

En pocos kilómetros la pista enganchaba, a través de la conocida Cañada Real, con la cuenca del Manzanares. Seguimos la cuenca que nos llevó hasta Rivas y paramos a comer algo en un imponente paraje donde se unen la cuenca del Manzanares y la del Jarama. Parece mentira, con lo seco que es el sur de Madrid, la cantidad de agua que teníamos a la vista.

La pista que discurría por la cuenca del Jarama es facilona y muy bonita, con una formación rocosa a un lado y el río Jarama al otro. Fue lo que más me gustó del recorrido. Siguiendo la cuenca pasamos por enfrente de la Warner, el parque de atracciones de Madrid, en San Martín de la Vega. Tras atravesar el pueblo recuperamos la pista que nos llevó hasta Ciempozuelos.

En Ciempozuelos tuvimos que coger carretera durante unos tres kilómetros hasta Titulcia. Parece ser que la pista desapareció para organizar la acequia de riego de los labradores de la zona. Pasado el trámite de la carretera recuperamos la pista siguiendo el río Jarama. Paramos a comer algo en frente de un bonito puente y enseguida esta pista nos mete en Aranjuez.

En Aranjuez se encuentran el rio Tajo y el Jarama, y en ese encuentro se construyó el Palacio Real que es donde acababa la ruta. En total hicimos 82 km que disfruté como hacía tiempo, posiblemente porque era el primer día del invierno con un sol que se agradecía. La vuelta a Madrid en tren.

Una ruta fácil, rodona, sin cuestas ni rampas exigentes y para empezar la temporada ¡perfecta!

Alejandro Monge
 
 
Fotos:
 
 

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