lunes, 30 de mayo de 2016

22-05-2016 San Formerio, Castillo Portilla



Este fin de semana salió un sábado soleado de los que hacen afición, pero para el día siguiente amenazaba mucha, muchísima lluvia. A pesar de todo y como viene siendo habitual, lancé la quedada de cada domingo y….. ¡No me lo podía creer!, todos tenían una buena disculpa para no salir a pedalear. A Vidal y a mí, no se nos ocurrió nada y tuvimos que salir a rodar.

Quedamos a las 8:00, demasiado pronto para mi gusto, pero la salida iba a ser larga y corríamos el riesgo de no llegar a comer. Empezamos a pedalear suavemente dirección Nanclares de la Oca y después hasta La puebla de Arganzón, con buen tiempo, así que nos animamos a subir a San Formerio desde Pangua. Llegado este punto tengo que decirlo, ¡¡No vayáis nunca cuando haya llovido¡¡. Esta es la segunda vez que vamos a esta Ermita y las dos veces ha sido un infierno de barro. Resultado: bicicletas atascadas, sucias y súper pesadas por un barro muy pegajoso. Después de este mal trago, un bonito descenso, bastante técnico, que me hizo olvidar las penurias pasadas por el barro.

Enseguida llegamos a Berantevilla y allí también llegó una fuerte lluvia, que nos acompañó durante casi toda la subida hasta el antiguo castillo de Portilla. Se me hizo duro subir, con frío, empapado y sin poder mirar el paisaje que estaba muy chulo. Estábamos tan mojados que ni nos paramos a hacer una foto, así que habrá que volver en verano. La bajada que fue entretenida y sin complicaciones nos devolvió a Berantevilla y rápidamente llegamos hasta Estabillo. Desde allí decidimos volver por carretera, ya que el frío, la mojada y los Km nos empezaban a pesar.

El resto del camino lo hicimos charlando y peleando contra un vientecillo cabroncete que hizo que tuviera que refugiarme detrás de Vidal. Cuando llegamos a Vitoria alguno nos hizo comentarios acerca de lo guarras que estaban nuestras monturas y tuvimos que pegarles un buen fregado. En este momento eran más de las 14:00 y habíamos hecho casi 90km. Ya cansados nos despedimos con una sonrisa, porque aunque el día había sido duro lo pasamos muy bien. La verdad es que así da gusto.
 
 
Ruta:
 
 

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