Los amigos betigoras se preparan a conciencia para una dura salida como la que acometimos el sábado (los que menos, subieron más de 1.000 m de desnivel acumulado). Empiezan mortificando el cuerpo saliendo del hotel en ayunas, con dos cojones. Pero que no cunda el pánico, se tomaron un café en Miraflores de la Sierra rodeados de colmillos y jabalís disecados que llamarón la atención de los aficionados a la caza. Parece poco sólo un café pero es que estaba muy calentito.
Total que entre una cosa y otra llegamos un pelín tarde al punto de salida donde nos esperaba Octavio, ¡ya estamos todos! 2’5 residentes en Vitoria y 3’5 en Madrid ;).






